"" Las letras son lo unico eterno, la memoria no, esa se borra cuando el cuerpo desaparece....""

jueves, 14 de junio de 2012

La pareja de la moto

Cuando tenía 19 años conocí a Lety en la universidad, ella tenía 30. Nos tirábamos en el pasto a fumar entre clase y clase. Era adicta a la heroína y se encontraba en un período de abstinencia que sobrellevaba comiendo pingas como si fueran chicles. Me contó que a veces se cortaba los brazos y las piernas con cuchillos, por eso siempre usaba mangas largas y pantalones. Una tarde aburrida me llamó al celular y no se que mórbida curiosidad me llevo a salir con ella. Nos citamos frente al teatro del pueblo y fuimos a platicar a la casa de su novio, me lo quería presentar, era cerca así que accedí. Caminamos unas cuantas cuadras y tocó en una puerta café, abrieron y nos introdujimos a una sala pequeña y junto a ella un corredor por el que avanzamos, llegamos a un cuarto en el que había una cama y dos sillas, un buró con varios objetos encima. Sobre la cama habitaba un anciano delgado y canoso que al sonreír nos dejaba ver la falta de algunas piezas dentales. Nos presentó, nos sentamos y el tipo empezó a preguntarme cosas, que cuantos años tenía, que qué me gustaba hacer, que Lety le había hablado mucho de mi, nos interrumpió una voz - ya llegó - y ella se levanto de su silla y salió del cuarto para volver con una caja de pastillas en las manos, la abrió y se echo una a la boca, me ofreció la caja - ¿como le ofreces eso Lety? - le preguntó su novio - ¡ay! es que fue por cortesía! - le contesto ella y los tres reímos. El hombre empezó a contar en una corriente rápida de palabras atropelladas, lo de su época de gloria cuando andaba sobre su moto negra, con la chamarra de cuero y la Lety bien aperingada de su espalda, los cabellos alborotados, las sonrisas bañadas por el sol sepia, el futuro impactado entre una motoclicleta que se salió del camino y unas rocas, los bolsillos llenos de metanfetaminas y las ordenes de arresto. Sobrevivieron a la colisión de sus vidas pero no a la de sus consecuencias durante un viaje de negocios ilegales en una noche de ojos desorbitados y consciencias alteradas. -El carro dio muchas vueltas - murmuro ella mientras se agarraba el pelo y se lo metía a la boca temblando, su rostro se transformo en una mueca compacta de dolor, la mandíbula desviada, los dientes apretados y entonces sacó un cuchillo y sin pensarlo empezó a clavárselo en los muslos, pude oler la sangre tibia que me cayó en el rostro -¡Jesus! ¡otra vez se esta cortando, ven! - escuche los gritos del novio y casi me estrellaba con Jesus en el pasillo cuando buscaba la salida de esa casa enferma, para no volver.

domingo, 3 de junio de 2012

Espectadores

El siguiente relato es el mas impactante de las experiencias que he tenido, pues hasta esa noche no había tenido contacto visual alguno con un ser del mas allá. Sucedio cuando tenía 20 años, en una visita a la casa de una amiga. Estabamos tambien en la sala, mi amiga Fany, Narda y yo. Era de noche, la ventana que ofrecía la vista hacia la calle me quedaba enfrente, Narda a la derecha y Fanny a la izquierda, bebíamos café y estabamos sumergidas en la conversación, en ese momento yo hablaba, voltee para afuera y vi a una pareja, hombre y mujer en la banqueta, mirando hacia adentro. Lo primero que pensé fue que eran sus padres que nos hacían una visita sorpresa para evitar que fumaramos dentro, cosa que sucedia constantemente. Estaba a punto de decirle que sus papás llegarían en cualquier momento cuando me detuve a verlos bien y pude ver la textura del árbol que estaba detras de ellos, las palabras en mi boca comenzaron a espaciarse y hacerse mas lentas mientras trataba de procesar lo que estaba viendo. -esto no es real- pensé y traté de seguir el hilo de la conversación, pero la curiosidad fue mas grande y no tarde en volver la mirada hacia afuera, seguían ahí, la mujer era mas tenue que el hombre, el sí tenía los rasgos definidos como un dibujo a carbón, pero lo que debería rellenar la fisionomía de esos seres no era piel y huesos, era una especie de materia etérea, con un pequeño resplandor plateado al rededor de sus fisionomías. Parecían camaleones intentando perderse en el contexto. No tenían piernas, eran solo torso, cabeza y brazos. Estuvieron estáticos unos segundos hasta que el hombre movio su mano y se toco la barbilla, el miedo se empezo a apoderar de mi. El parecía enojado, tenía el ceño fruncido, la frente arqueada, la nariz muy puntiaguda y unas ojeras rodeando sus ojos como marcos. No pude continuar con la platica, les dije que estaba viendo a unas personas afuera y que tenía la imperiosa necesidad de salir de ahí, era ese el mensaje que me transmitían ¡vete! y yo lo hice sin pensarlo mucho, al pararme en el sitio donde estaban hacia unos instantes no me producía miedo, era la casa el motivo de mi espanto. A los días estabamos en casa de sus papás que es enseguida, ibamos de salida cuando mi atención se fijo en el retrato que estaba encima del piano, era la fotografía antigua de un señor, serio, de aspecto imponente, las cejas fruncidas, la nariz afilada, las ojeras naturales. Comprendí a quien había visto la noche anterior, era su abuelo que me daba el mensaje de no entrar mas en esa casa, quien sabe que había ocurrido ahí y no quiero averiguarlo.

Secretos

Nunca le he contado esto a alguien y no se por que te lo cuento a ti.
La siguiente experiencia sucedió cuando tenía 17 años de edad y si no hubiese sido por la compañía de mi hermana que en ese entonces tenía 16, me hubiera obligado a repetirme a mi misma que todo fue un sueño. Todas mis experiencias las he tenido estando acompañada pero ire parte por parte para no confundirte.
Fue una noche común y corriente, nos encontrabamos mi hermana Garde y yo en la sal de la casa, esperando a su novio que nos llevaría unas sincronizadas a escondidas pues ya era noche y todos probablemente ya dormían. Dejamos la puerta emparejada, apagamos la luz y nos sentamos a platicar, hablabamos de novios y esas cosas cuando nuestra conversación fue interrumpida por un grito lamentoso de mujer, afuera de la casa, cerca de la entrada, mi hermana y yo nos vimos a los ojos sin decir nada.
 El lamento era una carga infinita de dolor, semejante al que sobreviene al perder a un ser querido, algunos hillos de voz entrecortada le daban a ese sonido espeluznante un matíz propio de las tragedias, pronunciaba palabras ininteligibles, arrastraba las silabas sin dejar de gritar. El acto duro un par de minutos lentos y tensionados. Ni mi hermana ni yo podíamos movernos de nuestros sitios, "sea lo que sea se va a meter a la casa" era mi principal temor. -¡cierra la puerta!- ¡cierrala tu! - empezamos a discutir en susurros, nos acercamos a la escalera que conducía al cuarto de nuestros padres y empezamos a llamarlos -¡mamá, papá! - y no hubo respuesta. El grito se fue desvaneciendo como el acto de restarle volúmen a una canción, no termino de golpe. Gardenia y yo corrimos a cerrar la puerta y la ventana cuando llegó su novio, lo culpamos de asustarnos gritando de esa forma y lo negó de una manera espontánea y sincera, comenzo a hacernos preguntas, preocupado dijo que no vio a nadie en la calle. Nos dejo la cena y se fue. Volvimos a llamar a nuestros padres y les contamos lo que sucedió, papá ya estaba dormido y mamá leía, no escucho nuestras voces llamandola, ni el grito en la calle, solo escucho los ladridos de los perros. Recuerdo que parte de la conmoción que rodea esta anécdota y de mi decepción personal fue el hecho de mirar hacia el reloj de la pared cuando se producía el desgarrador lamento. 12 de la noche ¿cliché? El anima que logramos escuchar en su camino hacia el otro lado, fue muy puntual al pasar por mi casa. Sin duda.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Para mi solita

No recuerdo su nombre, solo su mirada. Fuimos los mejores amigos aunque hubo atracción desde el principio. Todo pintaba la mejor experiencia esa noche, y lo fue. Era su habitación, la iluminación era muy tensa así que nos deshicimos de ella. Reprodujo mi música favorita, hablamos de todo, reímos como locos, nos acercamos mas poco a poco. Todo se salio de control, los besos acelerados, las manos tocando, caricias por un lado y por otro, dedos recorriendo siluetas. Rompimos las leyes físicas, dos titanes colisionaron en una danza tan antigua como la humanidad misma. Le mentí, lo quería para mi solita. Y el pájaro con el viento que entraba por la ventana se fue volando. ¡vete! ¡yo no le temo al amor! me escuche diciendo y aprete mas fuerte las rodillas que inmovilizaban sus brazos. No supe cuando puse la almohada en su rostro ni cuando su cuerpo dio el último espasmo, solo recuerdo que le cerré los ojos y lo besé lentamente de arriba a abajo.

lunes, 2 de abril de 2012

Camisa blanca

Vio al final del pasillo en penumbra la puerta abierta que conectaba con el exterior, cuando cruzo el portal se tuvo que cubrir los ojos por el resplandor que cegaba durante unos segundos. Y con la vista recuperada se encontró con el jardín verde y radiante, con el olor a hierba fresca y tierra mojada que invadía el ambiente por completo y con la mirada decidida y directa de su amante de la juventud. Lo recordó todo en secuencias de imágenes fotográficas: La fiesta de la universidad, en la que ella lucía un vestido color azul, entallado al cuerpo.  El se encuentra a un lado, de perfil, hablando con unas personas, solo se aprecia media cara y brazo derecho. Esa noche bailaron 4 canciones y se olvidaron de intercambiar números telefónicos o quizás lo dejaron al misterio como si la duda de un posible próximo encuentro fuera la mecha que encendía la conexión contextual de esos dos extraños que se conocían en una fiesta. Recordó los roces de los dedos en la distancia que compartían, su olor a whisky con perfume fresco, su camisa blanca, el sonido de las olas a lo lejos, la sensación del nexo físico rompiéndose conforme sus pasos los alejaban. Le pareció infinitamente curioso el motivo real por el cual su mente lo traía a la presencia justo cuando vio un haz de luz y después todo borroso y sintió el dolor en el rostro, la sangre tibia mojando su cuello y pechos. "es mi vestido favorito" todavía alcanzo a pensar cuando su existencia se fue apagando y ella se sintió como arrastrada en un hoyo negro que la conducía a la nada. Pero la cara de ese joven tardó unos segundos mas en diluirse en la oscuridad, creo que al mismo tiempo en que se aproximaban los primeros testigos y veían el auto rojo vuelto fierros retorcidos, estrellado contra el camión estacionado y a 3 jovencitas muertas dentro. Apenas ayer vinieron a poner las cruces y las flores, aquí mismo estaba yo parada esperando un taxi cuando paso el carro a toda prisa y pude escuchar aún la música a todo volumen.

viernes, 17 de febrero de 2012

La Soñadora

El día tenía algo diferente en el aire, lo sabía desde que despertó a eso de las 11 am. Tenía ese mal hábito de mal dormir desde hacía unos 5 años, cada vez se fue agravando, al principio despertaba un poco tarde, como a las 8 am y perdía la primera hora de clases  en su época de universidad. Hasta que se resignó por completo a olvidarse de la vida matutina y sus quehaceres, los baños sanadores y escandalosos, los desayunos acompañados de los primeros rayos de sol, ahora ella dedicaba sus mañanas al paseo de las almas y el dulce arte de soñar. Siempre recordaba todos sus sueños, aun los de la siesta de media hora después de cada comida. Pero últimamente era víctima de todo tipo de pesadillas y empezaba a inquietarse, ¿qué más podía hacer, si no soñar? El año pasado había recibido un certificado de la secretaria de educación pública donde se leían las letras doradas y cursivas en la gran pared de la recepción "Soñadora: Emilia Ruelas" Sellado y firmado por el altísimo secretario. No era fácil su oficio, a veces se acostaba por la noche con la incertidumbre de un sueño peligroso y confuso, y la invadía el terror de quedar atrapada para siempre en uno de esos lugares de sus pesadillas, donde la gravedad y la física trabajaban de forma diferente y el ambiente desconocido se hacía presente. Sigilosamente obtenía datos importantes que eran bien pagados por los empresarios supersticiosos. Y si corría con suerte, podía levitar junto con niños sonrientes de vestidos dorados. No sabía a qué lugar inesperado la iban a llevar esta vez y la emoción recorría su cuerpo pues era lo que mejor sabía hacer y le fascinaba: Soñar, con todo y con todos, soñaba a diestra y siniestra, llegaba y se iba, entraba y salía de un sueño a otro como toda una experta. Obtenía tanto datos importantes como bochornosos, ¿que como le hacía? Se inmiscuía, platicaba con las personas vivas y vividas, algunas otras por vivir y era tan buena comunicándose y sabía tan bien utilizar las palabras que cuando menos pensaba ya sabía lo que quería saber y a veces por puro gusto indagaba más y más, hasta que era hora de despedirse. Pero ese día cambio todo cuando se encontró sin proponérselo en el lugar de sus más exquisitos sueños y no quiso volver a despertar, se aferró con todas sus fuerzas a ese sitio adorado y se sintió tan plena que se quedó allí para siempre y su cuerpo fue encontrado al día siguiente, postrado en su habitación en posición de gata dormida a pierna suelta, con medio cuerpo bajo la cama y una línea de baba en la mejilla. El letrero fue puesto ese mismo día en la puerta de la institución premonitoria: "VACANTE: SE SOLICITA SOÑADORA". Por ahí escuche a la recepcionista decir cuando entre -pobre chica, en estos tiempos de violencia ya hasta da miedo soñar, otra que se nos va"- y luego le cuento a usted que paso después, pero haga changuitos con los dedos para que me den el trabajo.

Bicho

Se frotaba las manos una y otra vez cuando estaba nervioso, o cuando la ansiedad lo invadía cada vez que su persona era el centro de atención, lo hacía sin darse cuenta y muy rápidamente, casi casi como un tic. No podía comer en sitios públicos, le daba vergüenza, me lo confeso una noche en que llovía. Se iba a los baños en la hora del almuerzo y engullía sus alimentos, la privacidad de los sanitarios, le daba un exquisito plus a esta necesidad básica. Tenía una manía singular, en ceremonias o eventos, cuando los aperitivos estaban dispuestos para sus comensales, el cogía unos cuantos, sin que nadie lo viera, aunque no tenía necesidad de hacerlo. Era bajito y regordete, y tenía unos pequeños ojos, azules, vidriosos. Su boca era pronunciada, parecía una trompeta encarnada en la zona inferior de su rostro. Los gruesos cabellos le invadían brazos y cuello. Pero eso sí, el viejo era un cabrón, llegaba por detrás de las enaguas gigantes de la servidumbre, y las follaba sin pedir permiso y sin decir adiós, algunas renunciaron espantadas, jurando que la casa estaba embrujada, algunas siguen trabajando sin recibir paga. Un día el viejillo se sintió tan cómodo parado en la cabecera de su cama, y presagiando una lluvia próxima se dispuso a cagar sobre el tubo que le servía de base y hasta el día de hoy la mancha sigue intacta sobre el tubo de la cabecera de la cama donde se encuentra usted acostado, si, ándele, esa es. 

martes, 31 de enero de 2012

Magia

Estaban 3 niñas verdes,
tomando café en la sala,
oyendo música mágica
jugaban a ser hadas.
Cantaban notas dulces
volaban en notas altas.
Primero vieron dioses
después unicornios
y sin darse cuenta llegaron
a los demonios.
Probaron las plantas,
las hierbas danzantes,
hablaron de humos,
de fuegos gigantes.
Cubrieron espejos,
se fueron a un bar
3 niñas loquitas a puro tripear.
Hicieron música,
algunos dibujos,
prendieron incienso,
recordaron brujos.
Comieron manzanas
debajo de un árbol,
después con las nenas
se fueron de antro,
bailaron y bailaron,
hasta el amanecer,
la cruda mortal
no tardo en aparecer...

sábado, 14 de enero de 2012

Sed

Entre humos y ojos,
fogatas y madrugadas...
Advirtiendo el sol naciente, en la arena reposan los conscientes, checando bien los al rededores,
ven salir los primeros resplandores.

No se como sucedió, no lo tenía previsto ni planeado ni pensado. No fue algo que paso un día así como así, fue durante el transcurso de los años hasta que un día no se cuando ni como ni por que, solo nos miramos diferente.

Como una ventana que se abrió y difícilmente se podrá cerrar. Como la sed que solo puede desaparecer de una sola forma.

Como una de tantas veces en que mi pensamiento se posa sobre tu persona y me pregunto como estarás y que andarás haciendo.

Como cuando fantaseo con el futuro y las cosas que te haré.

domingo, 1 de enero de 2012

Diluyendo Cerros

Me encuentro entre el monte, a plena luz del día, todo es verde y radiante. Miro a mi derecha y veo la playa, el agua es cristalina y tranquila. Me acuesto en el pasto con los pies en alto, veo en la distancia un cerro muy grande, me estiro un poco y puedo tocarlo con los pies. Comienzo a patearlo y la tierra se mueve, cierro los ojos y sigo pateando, los abro y el cerro no esta. A mi lado hay un acantilado, me asomo y el agua se mueve, el cerro ha caído al mar, mis pies han logrado derribarlo. Continuo mirando el agua en movimiento y emerge del fondo un hombre desnudo que me mira, camina hacia mi y yo empiezo a correr.

martes, 6 de diciembre de 2011

Sere

Seré la musa de tus sueños, seré quien te cuide de los malos,
quien te quite el frío del cuerpo, quien auyente a los fantasmas con la mano.
El despertador por las mañanas y quien te lea un cuento por las noches.
Sere toda oídos cuando sientas ganas de hablar
y pondre mi hombro para que siembres tus lágrimas.
Cubrire con mi cabello tu nariz cuando un olor fétido te sorprenda a mi lado,
sere quien te regale un helado, quien te guiñe el ojo,
quien te eche una mano en tus necesidades de humano.
Quiero ser la que te de buenas ideas y criticas constructivas,
quien escuche tus canciones y suspire por las letras.
La mano que sostenga tus viajes en terrenos rocosos,
quien humedezca la tierra de tus pensamientos.
La lucesita que ilumine tu rostro en la foto. El abrazo en un día cansado.
El postre despues de un buen almuerzo.
La melodía en tus oídos, las letras en tus dedos.
Quien adorne tus pasos en la calle, quien te cante en el oído,
las cosquillas y el alhuate en el fundillo, quien encienda tus instintos,
y los apague entre las sábanas con juegos de miradas y sensaciones de la piel,
del lenguaje que solo se habla entre dos y con la puerta cerrada.

Lenguetadas de Fuego

Estoy entrando, casi no logro ver nada, la oscuridad es por momentos total y entonces la luna ilumino mi entorno y vi las albercas vacías, negras, mohosas y las serpientes plasmadas en las paredes, las gárgolas, los demonios, como escarificaciones en una piel de cemento, adornadas con piedras negras brillantes y se que caí por el vértigo en el estómago y una mano gigante me saco de ahí y me solto en el aire, viene la caída, se que el golpe dolerá... esta cerca, cuando menos pienso estoy cayendo y empiezo a flotar, fue cuando decidí salir de ese lugar y abrí las puertas gigantes, pesadas, de antíquisima antiguedad. La madera pálida medio quemada con relieves multitudinarios se abrio de par en par y fui a dar a un terreno deportivo de mi infancia.

Voltee a mis dos lados y vi a una pareja de edad media y 3 niños pequeños. A lo lejos un chico vestido de negro ocultaba el rostro, cuando pasamos por su lado nos comenzo a atacar con peñascones de tierra prensada, corrimos a protegernos y cada quien agarro a un niño en brazos y empezamos a correr despavoridos, ya se me hacía ver un peñascon cerquita de mis ojos y sentir el dolor agudo en la mollera. Corrí a refugiarme en la cancha de futbol rápido y el niño al que protegía en mis brazos había desaparecido.

Logre con algo de esfuerzo abrir la puerta de un cuarto cercano que guardaban a 2 ancianos olvidados por el tiempo dentro de esas 4 paredes, camuflageados con la tierra de las paredes, cada uno con un instrumento de viento y me echaron porras cuando logre cerrar la puerta antes de que alguien mas entrara. Busqué como desesperada una arma blanca o algo punzocortante y lo encuentro, observo bajo la puerta y veo entrar una mano amenazante que sostiene tambien un cuchillo de cocina y que empieza a dar cuchilladas al aire como si fuera un animal.

Yo le clavo mi cuchillo entre los dedos y no se como logra entrar al cuarto, es un niño pequeño con cara familiar y se ríe mientras me apunta con la hoja brillante de metal, me encuentro en el piso y mientras se rie me clava el cuchillo entre la carne de las piernas, no siento dolor, solo un ardor que me quema entre las pieles, una y otra vez siento una lenguetada de fuego en las pantorrillas, las rodillas, el estómago pero cuando le clavo mi cuchillo el abre los ojos y me mira muy pero muy directamente al centro de los míos y me hace caer en un vacío sin final donde ya no hay ni un hilito de luz.

Ella Canta

Las luces se encendieron y el publico observo a la mujer de rojo que era iluminada por el circulo de luz blanca en el centro del escenario. Las notas musicales comenzaron a sonar como vomitadas y poco a poco fueron tomando forma en los oídos de los expectadores, en cualquier momento entraría la voz... pues la joven de piel pálida iba marcando el ritmo con los tacones color sangre que contrastaban con esa delicada porcelana de sus pies y de repente bajó el ritmo y ella dejo escapar las palabras que salían perfumadas con sus hilos vocales. Parecía como un animalito lastimado y al final de las palabras un pequeño cambio en la nota que causaba un mover de tripas de los que llenaban la sala del teatro. La mujer sabía lo que hacía y lo hacía muy bien. Cerraba los ojos y se dejaba sumerger entre el agua musical, como si hubiera nacido haciendolo... una pausa en su voz, entraron mezclas de rap y cuando parecía que la voz iba a continuar todos los musicos se pusieron de pie e hicieron una pequeña reverencia, para salir del escenario y dejar a la gente con un hueco de sed auditiva que se sintió en la enorme habitación.

jueves, 27 de octubre de 2011

Agua Turbia

Me encuentro dentro de agua removida con tierra, como café disuelto en leche, turbia, con un oleaje arremolinado que hace chocar una con otra las corrientes, no es peligrosa, solo algo violenta. Voy en la parte trasera de una bicicleta conducida por una vieja amiga, arriba de la llanta trasera, de pie. Nos desplazamos dentro del agua sin caernos. Algo me rasguña el hombro derecho, es mi gata Cleopatra, va encaramada como si fuera un perico, me mordisquea el cuello, juguetea conmigo. Giramos a la izquierda y veo como una tripa grandota medio transparente se aleja con nuestra presencia, nadando entre el agua sucia pero a los segundos regresa encarandonos en sentido opuesto al de nosotros, ahora puedo verla de frente a los ojos... su posición de embestida me hace paralizar, no es una lombriz, ni un gusano como pensé al principio... es una cobra enorme que esta a punto de atacar y yo no puedo gritar ni moverme, solo le sostengo la mirada fría en un lapso de tiempo que parece eterno.

sábado, 8 de octubre de 2011

Ella y El

Ella tenía 10 años y el 13 cuando sus miradas se cruzaron por primera vez en aquel parque deportivo, jugando, con esa energía explosiva que caracteriza a los niños, Ella el cabello suelto y enmarañado, unas cejas de bloque y una chispa fresca, El la piel blanca y las rodillas raspadas. Ese fue el primer encuentro en que sus vidas se cruzaron, el segundo sucedió unos años mas tarde: Ella tenía 14 y el 17. Ella se encontraba en clase de corte y confección, escuchando de fondo a la maestra como música ambiental, volteando hacía la avenida desde la ventana del segundo piso, el pasó montando su patineta, con una mochila en la espalda, unos cabellos chinos, sueltos y abultados, una gorra chiquita encima de la mata de pelo y su cara de muñeco. Ella lo confundió con 2 tipos mas que también usaban el cabello de esa forma, pero después supo exactamente la diferencia entre personajes, con la ayuda de su mejor amiga, que le contó cuanto le gustaba un niño y que se habían dado ya un beso, era El y Ellos no tenían una idea de cuan presente iban a estar en sus vidas y todo el mundo de emociones que iban a vivir juntos. No sabían que juntos conocerían plenamente la palabra AMOR, por las buenas y por las malas, no sabían que juntos dormirían cien noches profundas, no sabían que se engancharían en una historia tan fuerte y con una carga de dinamita que haría estallar sus corazones y las cuerdas de sus existencias, para recoger los pedazos uno a uno, con ayuda de los dos. No tenían la menor idea de que llorarían lágrimas de sangre con venas colgando de los ojos, mucho menos que el placer les harían sentir ganas de llorar también. No les pasaba por la cabeza la idea de contar con alguien de por vida. Y que se alejarían un día para volverse a ver cuando las ganas ya fueran imposibles de retener. Ni que conocerían a muchas personas mas en el camino pero siempre mantendrían ese hilo sagrado que los uniría así como un ángel que los iluminaría desde el infinito. No sabían que se odiarían por momentos pero que se amarían por sobre todas las cosas, aún con gente y otros amores en medio. No sabían tampoco que harían promesas de saliva y sangre, ni que se soñarían aun después de pasados varios años. Ella tenía 10 años y el 13 cuando sucedió el primer encuentro en el parque deportivo, ahora Ella tiene 22 y El 25 y las chispas de fuego de las miradas cruzadas aún encienden el pasto y nadie logra apagarlas.

viernes, 7 de octubre de 2011

La Chica de Octubre

La conocí en octubre, por eso la recuerdo por estas fechas, la envolvía una atmósfera diferente al resto de la gente, antigua, como sacada de un libro viejo. Tenía una carga sexual que le salía del centro del cuerpo, creo que ni ella misma se daba cuenta de eso. Comenzamos las primeras palabras con una familiaridad tan habitual que sentí que hablaba con alguien que me había acompañado en la travesía de mi vida desde el primer momento y ni hablar de los silencios, eran exquisitos, nada incómodos como estaba acostumbrado. Ella solo hablaba y hablaba y hablaba y yo escuchaba atónito, como escuchar las primeras historias de fantasmas o de héroes añejos en las páginas de la primaria. ¡Y cómo bebía! parecía un vikingo en pleno apogeo, ella solo bebía y bebía tarros y mas tarros de cerveza y sus palabras iban adquiriendo una tonalidad verdosa y volátil, que me hacía sentir ganas de tocar sus connotaciones retóricas. Aún recuerdo el vacío de su mirada, tan lejana, tan incomprensible para el resto de los mortales, como si supiera un secreto funesto y fuera inútil compartirlo por que no cambiaría el destino del contenido. Y yo cada vez mas quería sumergirme en el mundo de su persona. Quería saber más y más y ella solo hablaba y bebía y hablaba como si hubiera nacido haciendo eso. No encuentro palabras para describir su caminar, aunque el lenguaje de su cuerpo era placer visual, su caminar galardonaba el sentido de atención de mis ojos, me sentía un rey a su lado, por esa banqueta oscura y el húmedo ambiente. Sus tacones marcaban un ritmo lento y misterioso, que me dirigían hasta el portal de su morada, que si no hubiera sido por los filtros conductuales y las reglas de comportamiento sociales, hubiera corrompido salvajemente y la hubiera tomado en mis brazos mientras corría sin detenerme hasta llegar a ese sillón café que nos serviría de aposento esa tibia noche de octubre pero no fue así, en solo cuestión de unos segundos que me adelante sin darme cuenta, me encontré hablando solo y cuando sentí el eco de mi voz voltee en 360° para toparme con su perfume que se desvanecía en el aire y todavía los gritos ancestrales de Great gig in the sky de pink floyd resonaban en mis oídos y me hacían erizar los vellitos de la piel. Es octubre de nuevo y la recuerdo más que otros tiempos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Peligro Potencial

Hombres: Convertidos en príncipes, en galanes, en dioses.
Regalan sonrisas y miradas discretas, te escanean de cerca y de lejos cuando das vuelta. Pueden ser bestias asquerosas, depravados y obscenos, vulgares y corrientes, maleducados e insensibles. Egoístas y tiranos. Prejuiciosos e injustos. Pueden también levantarte para que no te mojes cuando cruzas la calle bajo la lluvia y fijarse en las nalgas de tu hermana al otro día.
Hombres: Te presentan a sus madres, a sus hermanas y tías. Te prometen hacerte feliz cada día. Tienen facilidad de palabra, lo acepto, y algunos tienen un viento frío en el alma. Otros pensamientos de cerdo. Prometen ser fieles, con los dedos cruzados y caminar por la arena con los pies descalzos. Algunos son buenos y otros son malos, otros son peores y aman las poses. Superficiales, irracionales, incompetentes, desagradables, amables, hermosos, incongruentes, modestos, egocéntricos, elitistas, mamones, patanes, groseros, salvajes, interesantes, originales, marranos... este mundo es extenso y al mismo tiempo pequeño, quieren meter el rabo donde quepa y algunas mujeres hacemos como que no nos damos cuenta.
Quizás todo proviene del instinto animal, jueguitos de seducción, roles de género, hembra y macho como cuando eramos changos solo que algunos hemos pasado por un proceso de moldeamiento mas educado y otros... tienen información genética deficiente y su proceso ha sido mas corto, son descendientes directos de los impulsos de bestia que los anteceden. Y al toparlos por la calle, prefiero darles la vuelta.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Pelea de Perros

Estoy corriendo cuesta abajo sobre una loma, las hojas de los árboles y el pasto me indican que el frío ha llegado. Me escondí para observar el barullo que había a un lado y entonces pude verlos: Junto a una barda habían unas seis personas, estaban pelando perros rabiosos que se abrazaban y se entrelazaban a mordidas. Las personas gritaban y brincaban exaltadas. Por mi lado paso rodando una pelota de cuerpos humanos, y cayeron al precipicio, se alcanzaron a sostener de una rama y les dí la mano para que subieran. Eran tres personas pequeñas. La pelea de perros me produjo náuseas y no salí de mi escondite durante un rato, me quede observando. Subí la loma por el camino recorrido y llegue a una casa, los muebles antiguos y el ambiente olvidado me hizo recordar que ahí ya había estado, reconocí esa pesadez y ese hilo delgado, invisible de tragedia colgando del techo. Las paredes estaban sin pintar, se dejaban ver los ladrillos por todo el lugar. Parecía una casa de muñecas, había algo irreal en el sitio, como si jamás los muebles al estilo vintage fueran usados y estaban ahí solo esperando el momento preciso.  Estuve recorriendo la casa y llegue a la cocina, una mujer mayor, de pelos amarillos estaba sentada en la mesa y me miró fijamente, las dos sabíamos lo que pasaría, el cuchillo en mi mano perforo su blanco cuello, de oreja a oreja, de ida y vuelta una y otra vez, entraba y salía, la hoja de mi cuchillo resplandecía.

martes, 27 de septiembre de 2011

La Cabrona

Esa mujer que esta ahí, ve a todos bailar y quisiera ser invitada pero también la muy cabrona rechazará la invitación, solo para ver la reacción. Saldrá del lugar muy quitada de la pena, tomará su bolsa y dejará la propina en la mesa. Su vestido negro le queda bien, esta algo ebria, eso también. Tiene el corazón destrozado pero sabe que sanará pronto, se lo han pronosticado. Llegará a su casa y se quitará las zapatillas, tomará una botella y beberá un shot de tequila. Escuchará Depeche Mode mientras toma un libro grueso, y se dejará sumergir en un cuento perverso. Sin darse cuenta se quedará dormida, soñara con unos brazos fuertes y una espalda mordida. Con sus manos tocara su rostro y respirará el dulce olor fresco de los árboles mojados y de los sueños añejos. Lo invadirá con sus huellas dactilares por completo... y al despertar verá la cama grande y su cuerpo pequeño, las sabanas inquietas aun gimiendo. Por la noche ira al mismo bar, a ver ahora
a quién va a rechazar.

Un Martes

Estoy sentada en una silla negra al lado de una puerta de cristal, viendo como caen gotas del cielo, en diagonal.
Bebo una taza de café, una manzana y thc.
Un encendedor, libros por todas partes,
la cama destendida, de fondo un jazz delirante.
No he salido de casa en tres días, no he tenido la necesidad.
Quizás hoy corra o me voy a oxidar.
Ya ha dejado de llover y huele a tierra mojada.
Que bonito se siente el viento frío en la cara.
Di unas vueltas y conté el tiempo: 45 minutos,
creo que me voy metiendo.
A cenar, a ver tv, un documental interesante,
una ducha calientita, cremas y lociones son parte importante.
Ahora toca el turno a Portishead,
de nuevo la silla negra al lado de la puerta de cristal,
ya no hay gotas del cielo, no bebo café
pero siguen la manzana y el thc.